Sin duda alguna siguen siendo ellos, realmente oscuros pero diferentes a sus álbumes de los 90. Mas agónicos quizás y bajo mi punto de vista mas industrializados, tal y como esta el mundo en los tiempos que corren. No se si es por la melancolia de escuchar un disco del 94, pero como lo que sentí con Dummy no ha habido nada igual, este me hablaba de miedo a lo desconocido, de miedo al comienzo; en cambio Third, me habla de como todo se va a la mierda y de como Dummy ya no importa. El trip-hop murió, hace ya algún tiempo y no parece que a Portishead le importe. No va a volver a la cumbre y eso es lo que lo hace mas interesante aun, después de casi 10 años han vuelto con algo que no es ni antiguo ni moderno, si no que es algo diferente a lo que se hace ahora.(PdF)
“Oscuro y perfecto. Estos dos adjetivos son los que podrían resumir el nuevo trabajo de Portishead. Los de Bristol vuelven por todo lo alto, sobre el género muerto trip-hop, que en ningún caso vuelven a recuperar y asentarse en él como en su primera época. Portishead consigue sonar viejo, sonar clásico y a la vez dar una lección de modernidad en su propio terreno.”(Naxto Sobrado)
The postal service, un pequeño proyecto musical formado por Ben Gibbard (cantante de Death cab for cutie), Jimmy Tamborello (productor y creador del Dntel Sound entre otros), Jenny Lewis y algunas otras colaboraciones (incluyendo el productor de Death cab for cutie).
Por ahora The postal service solo cuenta con un álbum llamado Give up que salio a la luz el 30 de Junio de 2003, unos cuantos ep’s, videos y eso si, un montón de B-sides, cortos y rarezas.
Este álbum se puede encasillar en varios estilos musicales pero algunos “expertos” comenzaron a encuadrarlo en algo llamado “Indietrónica” es decir, una mezcla entre el uso de la electrónica con el indie pop.
Y ahora viene lo interesante y lo que hace de este álbum una peculiaridad y una obra maestra gracias al esfuerzo de sus integrantes y al buen funcionamiento del correo estadounidense. En un principio ni Gibbard ni Tamborello se conocían en persona, por el año 2001 tamborello comenzó a mandar desde Los Ángeles, las programaciones y la electrónica de los temas a Seattle, el hogar de Gibbard, donde este incorporaba su peculiar voz y sus entristecidas letras (además de guitarras, percusiones y teclados). Diez meses, dos viajes a Los Ángeles para grabar voces y terminar mezclas y una abultada factura de los servicios de correos (de ahí el nombre del conjunto) dieron como resultado el álbum Give up.
El caso es que “Give up” es un cd con mucha sustancia y que a día de hoy en el año 2008 todavía siguen apareciendo remixes y versiones de un álbum del 2003 que aun tiene mucho que decirnos.
Kori Gardner (Voces, pianos, órganos y sintetizadores) y Jason Hameel (Voces, batería y percusiones) forman este excelente dúo californiano digno de los platos más exquisitos y glamurosos de la música indie. Su punto fuerte es el conjunto de sus voces, que hace que en ciertos momentos no haga falta la base instrumental, escasa pero sobresaliente en la que no se echa en falta para nada los instrumentos de cuerda, ya que solo utilizan percusiones, pianos y organos.
La armonía y el desorden de sus voces toman el papel principal en sus temas, jugando con diferentes movimientos y ritmos que en algunos momentos parecen estar completamente desacompasados, pero por raro que parezca siempre suena bien. Complementan sus voces jugando con lo agudo y con lo grave, con lo rápido y lo lento o cantando al unisonó diferentes liricas.
Mates of state es un soplo de aire fresco dentro de la música indie, original, diferente y tan consistente que tendrás que darle una segunda oportunidad para darte cuenta de que no suenan ni guitarras ni bajos, pero que tampoco las necesita.